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Según
el manual de diagnóstico de los trastornos mentales (DSM-IV)
tanto el voyeurismo como el exhibicionismo se encuentran dentro
de la categoría de parafílias, ubicada dentro de la categorización
mayor de “Trastornos sexuales y de la identidad sexual”.
El
voyeurismo se define como fantasías sexuales recurrentes y
altamente excitantes, impulsos sexuales o comportamientos
que implican el hecho de observar ocultamente a personas,
desnudándose o que se encuentren en plena actividad sexual.
El
exhibicionismo se define como fantasías sexuales recurrentes
y altamente excitantes, impulsos sexuales o comportamientos
que implican la exposición de los propios genitales a un extraño
que no lo espera.
El
manual indica que estas fantasías e impulsos sexuales se registran
durante un período no inferior a los seis meses y provocan
un malestar clínicamente significativo o un deterioro social,
laboral o de otras áreas de la actividad del individuo.
La
definición del DSM-IV lleva implícita la concepción clásica,
pero otras lecturas permiten pensar que esa definición resulta
bastante acotada. Es posible ver conductas de exhibición que
no impliquen mostrar necesariamente los genitales, o personas
autodefinidas como exhibicionistas que no sufren de un malestar
significativo al respecto, sino que en todo caso fomentarían
que el malestar recaiga sobre otros.
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