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Según
el manual diagnóstico de los trastornos mentales (DSM-IV),
dentro de los “trastornos de ansiedad” se encuentra enmarcado
el llamado “Trastorno obsesivo – compulsivo” TOC. En el cual
se presentan obsesiones y compulsiones que son reconocidas
por las personas como excesivas e irracionales provocando
un malestar clínicamente significativo e interfiriendo con
la rutina del individuo, sus relaciones laborales (o académicas)
o su vida social. El manual indica determinar si hay poca
conciencia del trastorno (la mayor parte del tiempo no reconoce
lo excesivo e irracional).
Las
obsesiones se definen por pensamientos, impulsos e imágenes
recurrentes y persistentes que se experimentan como intrusos
e inapropiadados y causan ansiedad o malestar significativos.
Estas situaciones no se reducen a simples preocupaciones excesivas,
sino que la persona intenta ignorar o suprimir estos pensamientos,
impulsos e imágenes o bien intenta neutralizarlos mediante
otros pensamientos o actos, porque reconoce que son producto
de su mente.
Las
compulsiones se definen por comportamientos (por ejemplo el
lavado de manos, puesta en orden de objetos, comprobaciones)
o actos mentales (por ejemplo rezar, contar, o repetir palabras)
de carácter repetitivo, que el individuo se ve obligado a
realizar para reducir el malestar o prevenir algún acontecimiento
no relacionado directamente.
Según
otras posturas como por ejemplo el psicoanálisis,
el llamado trastorno obsesivo-compulsivo, TOC, se enmarca
dentro de la Neurosis obsesiva.
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