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Introducción
La
terapia cognitiva es un procedimiento activo, directivo, estructurado
y de tiempo limitado que se utiliza para tratar distintas
alteraciones psiquiátricas (por ejemplo, ansiedad, depresión,
fobias, problemas relacionados con el dolor, etc). Se basa
en el supuesto teórico subyacente de que los efectos y la
conducta de un individuo están determinados en gran medida
por el modo que tiene dicho individuo de estructurar el mundo
(Beck,1967,1976). Sus cogniciones se basan en actitudes o
supuestos desarrollados a partir de experiencias anteriores.
El
terapeuta cognitivo ayuda al paciente a pensar y actuar de
un modo más realista y adaptativo en relación con sus problemas
psicológicos, reduciendo o eliminando así los síntomas. La
terapia cognitiva se sirve de una gran variedad de estrategias
cognitivas y conductuales, para lograr el objetivo de delimitar
las falsas creencias y los supuestos desadaptativos, mediante
técnicas de aprendizaje.
La
concepción implica que el paciente depresivo distorsiona sistemáticamente
sus experiencia en dirección negativa y tiene una concepción
global negativa de si mismo y de sus experiencias. Por lo
tanto se intenta que mediante un objetivo claro se pueda modificar
el autocontexto.
Se
buscan experiencias de aprendizaje altamente específicas dirigidas
a enseñar a los pacientes las siguientes operaciones:
1)controlar
los pensamientos (cogniciones) automáticos negativos.
2)identificar las relaciones entre cognición, afecto y conducta
3)examinar la evidencia a favor y en contra de los pensamientos
distorsionados.
Se
considera que la modificación del contenido de las estructuras
cognitivas de una persona influyen en el estado afectivo y
de sus pautas de conducta, por lo tanto se persigue que mediante
terapia un paciente pueda llegar a darse cuenta de sus distorsiones
cognitivas, y corregir los “constructos” erróneos para producir
una mejoría clínica.
El
terapeuta mediante pautas específicas, anima al paciente a
identificar, observar y evaluar sus pensamientos de una manera
objetiva. Se intenta mitigar las alteraciones emocionales,
y generar una productiva relación entre el profesional actuante
y el paciente. De esta manera cada paso progresivo del tratamiento
sirve para desarrollar hacer más profundos los aspectos colaborativos
de esta relación. Generalmente la terapia consta de 15 o 20
sesiones una vez a la semana.
Esta
es una idea somera de la básica concepción terapéutica cognitiva,
es claro que partiendo de estas premisas primordiales muchos
desarrollos se han experimentado y continúan haciéndolo.
Extraído
entre otros del libro “Terapia Cognitiva de la depresión, segunda
edición, de Aarón T. Beck; A. John Rush; Brian F. Shaw y gary
Emery. Biblioteca de psicología Desclee de brouwer. Bilbao.
1983. |