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La
epistemología sistémica en su aplicación a la terapia familiar
adquirió desarrollo desde las décadas de 1950 y 1960, y desde
entonces no ha dejado de desarrollarse. Debido a que en sus
comienzos se desarrolló especialmente estudiando la dinámica
de la organización familiar, actualmente se habla de terapia
familiar sistémica, como una manera genérica de mencionar
a las lecturas sistémicas que se ocupa de las organizaciones
humanas en general.
Las
lecturas sistémicas de basan en diferentes teorías y lecturas
epistemológicas. A grandes rasgos la terapéutica apoyada en
concepciones sistémicas (Terapia familiar sistémica TFS, Terapia
de pareja, o en grupos) se nutre principalmente de tres grandes
fuentes.
Por
un lado en la Teoría General de Sistemas, según la
cual un sistema es un conjunto de elementos en interacción
dinámica en el que el estado de cada elemento está determinado
por el estado de cada uno de los demás que lo configuran,
de esta manera un sistema puede ser cerrado (cuando no
intercambia información con su entorno) o abierto (cuando
intercambia información con su entorno, por lo que es modificado
y a la vez modifica a ese mismo contexto). Según la teoría
general de los sistemas cualquier cambio en un miembro del
sistema afectará a los demás, de esta manera se piensa en
la “totalidad”, y no en “sumatividad”, porque las pautas de
funcionamiento del sistema no son reducibles a la suma de
sus elementos constituyentes. En este sentido a un mismo efecto
pueden responder distintas causas, y esto se da porque hay
una permanente circularidad e interconexión entre los miembros
de un sistema.
La
otra gran fuente teórica que sirve como base de sustentación
es la cibernética. El concepto de “Feedback”, determina
que cualquier conducta de un miembro de un sistema se transforma
en información para los demás. En este sentido se habla entonces
de feedback positivo o negativo, según que las acciones favorezcan
o tiendan a corregir acciones. La cibernética toma el
concepto de “Homeostasis”, según el cual a partir del feedback
se tiende al mantenimiento de la organización del sistema.
La
teoría de la comunicación, sirve como la tercera gran
fuente de desarrollo teórico. Se toma partida en un axioma
básico. “Es imposible no comunicar”, en este sentido todo
comportamiento de un miembro de un sistema tiene un valor
de mensaje para los demás (incluso el silencio o la mirada,
o la indiferencia dirían: "prefiero ignorarte",
pero siempre comunican algo).
Por
otra parte la comunicación implica considerar no solo el nivel
semántico de una comunicación (nivel digital), sino también
el emisor, el receptor, el entendimiento de un mensaje, la
interacción, la puntuación de las secuencias comunicacionales
entre los participantes, etc. (nivel analógico). Vale
destacar que los sistemas abiertos se caracterizan por patrones
de circularidad, sin que el comienzo o finalización estén
precisados claramente. Por lo que la teoría general de los
sistemas se interesa por la manera en que los participantes
en la comunicación, marquen, pauten o dividan las secuencias
de comunicación, y como estas se acomodan como causas y efectos
de las interacciones.
La
terapia basada en aspectos sistémicos, se interesa así en
las posibles modificaciones de los sistemas de relaciones,
donde se dan relaciones simétricas (basadas en cierta igualdad)
o complementarias (basadas en determinadas diferencias). No
considerando disfuncional a ninguno de los dos tipos, salvo
cuando se da una sola de estas formas (cronificación de la
interacción) y no un permanente y necesario cambio.
La
terapia sistémica utiliza también conceptos evolutivos, por
ejemplo al considerar diferentes etapas de desarrollo, por
ejemplo de un sistema familiar (noviazgo, matrimonio, procreación;
o niñez, adolescencia, maduración). De esta manera cobra importancia
no sólo lo que ocurre en cada una de esas fases, sino también
las crisis que acompañan el paso de cada fase evolutiva hacia
otra. La manera en que se modifican las pautas de relación
en un sistema dado, la finalización de la utilidad de un sistema
de relaciones específico y el paso a otros sistemas nuevos,
la construcción de los mismos, la modificación de la estructura
familiar, de pareja, de relacionarse, las nuevas pautas de
organización, etc.
Toda
organización busca su estabilidad mediante diversos procesos.
Y desde esta estabilidad sobreviene el caos, el desorden,
que no es más que el principio de un nuevo ordenamiento diferente,
que seguramente será un nuevo estado con mayor experiencia
y de mayor complejidad. Por lo tanto esto implica una idea
de salud que incluye el desorden.
En
este sentido la terapéutica se ocupa de los sistemas estructurales
de las relaciones, de los subsistemas basados en uno mayor,
de la integración de los miembros en él, del respeto hacia
cada uno de los miembros (protegiendo la diferenciación de
cada uno), de las nueva y viejas reglas de conducta de cada
sistema o subsistema (límites familiares, alianzas internas).
Desde esta perspectiva la terapéutica tiene un amplio campo
de acción. Trabaja sobre las jerarquías, la permeabilidad
de los miembros y las formas de organización de los sistemas.
Se
observan dos tipos de sistemas los aglutinados (límites difusos
de familias o grupos) o los sistemas llamados desligados (límites
rígidos). Los sistemas aglutinados desdibujan los roles de
cada uno de sus miembros, exagerado el sentido de pertenencia
y desdibujando la autonomía personal, inhibiéndose la autonomía
(por ejemplo de los niños). En estos sistemas pierden diferenciación
los subsistemas, todos los miembros sufren cuando uno lo hace,
y cualquier modificación de la estructura del sistema modifica
al resto. En cambio los sistemas desligados se organizan de
manera en que en los casos más extremos, cada miembro constituye
un pequeño subsistema, porque si bien se relacionan, lo hacen
escasamente, por lo que se manifiesta un amplio sentido de
independencia y tolerancia a las variaciones entre sus miembros.
En estos casos la influencia de cada uno de los miembros no
influirá en demasía en los demás.
La
clave de la intervención sistémica es introducir un cambio
significativo en la interacción de los miembros de un sistema
que haga innecesaria la manifestación sintomática de uno varios
miembros.
En la práctica se suscitan diferentes enfoques que el terapeuta
no debe dejar de tener en cuenta, por ejemplo los dichos de
un médico, de un docente o un familiar, o un compañero de
trabajo de un paciente dado no tienen porque coincidir, porque
no importa cual es la idea de mayor veracidad, sino que se
pueda producir otro tipo de relaciones. Para ello el psicoterapeuta
recurrirá a diferentes alianzas terapéuticas, y podrá intervenir
utilizando técnicas paradojales en las relaciones estereotipadas.
La
intervención sistémica se ocupa de las terapias llamas de
parejas o intervenciones grupales. Considera que los vínculos
conyugales también presentan las características de un sistema.
Aquí se puede aplicar el útil concepto de “tríada rígida”
entendida como los sistemas relacionales paterno-filiales
en las que uno o varios de los hijos son usados (sin una necesaria
intención deliberada) para evitar conflictos familiares.
La
Intervención Sistémica se diferencian de la mayoría de las
demás expresiones terapéuticas, en que estas se interesan
en el psiquismo humano. La intervención sistémica en cambio
plantea el paso del individuo al sistema, de lo intrapsíquico
a lo interpersonal. Así no interesa un individuo “enfermo”
sino las maneras de organización del sistema en el que un
individuo demanda atención. Se diferencia también de otras
maneras de intervención grupal o familiar en que no considera
a los miembros de un grupo familiar como apoyatura del individuo
enfermo. La intervención sistémica utiliza así la interacción
como elemento de trabajo y comunicación. Es así que no se
atiende en el “¿por qué?” Un individuo acciona de determinada
manera sino en el “¿como?” lo hace. De igual manera no importa
quién hace qué, sino ¿cuándo? se realiza una determinada conducta.
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