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Según
el manual de diagnostico de los trastornos mentales
(DSM-IV), las fobias son consideradas dentro de
los “Trastornos de ansiedad”.Se involucra también a
otras categorizaciones, pero específicamente se enmarca la
mayor parte de la casúistica dentro de “Crisis de angustia”,
“Agarofobia”, “Trastornos de angustia”, “Fobia específica”y
“Fobia Social”. Caracteriza básicamante a la fobia como la
aparición de una crisis de angustia desencadenada por el objeto
o situación fobígena.
El
manual define a la “Fobia específica”
como el “temor acusado y persistente que es excesivo o irracional,
desencadenado por la presencia o anticipación de un objeto
o situación específicos (...) la exposición al estímulo fóbico
provoca casi invariablemente una respuesta inmediata de ansiedad,
que puede tomar la forma de una crisis de angustia (...) las
situaciones fóbicas se evitan o se soportan a costa de una
intensa ansiedad o malestar”. Dice también que los comportamientos
de evitación interfieren acusadamente con la rutina normal
de la persona, con las relaciones laborales, académicas o
sociales o bien provocan un malestar clínicamente significativo.
Además el DSM-IV especifica el tipo de fobia específica, ya
sea animal, ambiental, situacional (entre otras).
Puede
estar referida a situaciones bien definidas o frente a objetos
que no son en sí mismos generalmente peligrosos los cuales
son evitados de un modo sistemático o afrontados con gran
temor. Cabe aclarar que la angustia y la ansiedad no se alivian
por saber que otras personas no consideran dicha situación
como peligrosa o amenazante, o que el temor resulta desproporcionado.
Cabe
destacar algunas fobias restringidas a situaciones muy
específicas tales como a la proximidad de animales determinados,
las alturas, los truenos, la oscuridad, a viajar en avión,
a los espacios cerrados, a tener que utilizar urinarios públicos,
a ingerir ciertos alimentos, a acudir al dentista, a la visión
de sangre o de heridas o al contagio de enfermedades concretas,
etc. Estas fobias suelen presentarse por primera vez en la
infancia o al comienzo de la vida adulta. El grado de incapacidad
funcional que producen depende de lo posible que resulte para
el enfermo evitar la situación fóbica. El temor a la situación
fóbica tiende a ser estable, al contrario de lo que sucede
en la agorafobia.
Desde
el punto de vista fenomenológico a diferencia de lo que sucede
en la agorafobia y en las fobias sociales, están ausentes
otros trastornos o patologías. Los temores a enfermedades
específicas tales como el cáncer, cardiopatías o infecciones
venéreas, deben clasificarse en trastorno hipocondriaco a
menos que hagan referencia a las situaciones específicas en
las que pudiera contraerse la enfermedad. Tampoco deben considerarse
fobias cuando la convicción de enfermedad adquiriese una intensidad
delirante.
La
“crisis de angustia” es
definida como un trastorno que puede ser provocado una fobia
específica. Se caracteriza como: “...aparición temporal o
aislada de miedo o malestar intensos”. Considera el DSM-IV
que suele acompañarse de algunas de las siguientes manifestaciones
somáticas: palpitaciones, elevación de la frecuencia cardiaca,
sudoración, temblores, sensación de ahogo o de atragantarse,
opresión o malestar toráxico, nauseas, inestabilidad, mareos,
escalofríos, sofocaciones, hormigueo, entumecimiento, que
no pueden explicarse por el consumo de sustancias o por la
presencia de otros trastornos mentales.
El
manual describe otros tipos de fobias, destacándose por un
lado La agarofobia (ansiedad
de encontrarse en lugares o situaciones donde escapar puede
resultar difícil. Los temores suelen estar relacionados con
situaciones características, y que para evitar la angustia
se limita o evitan el número de situaciones, circunstancia
que suele apaciguarse en presencia de otra persona conocida).
Se hace mención específica a la “fobia social”(“temor acusado
o persistente a situaciones sociales o actuaciones en público
en las que el sujeto se ve expuesto a personas que no pertenecen
al ámbito familiar o a la posible evaluación por parte de
los demás).
La
Agorafobia
se conoce fundamentalmente por el temor a los espacios abiertos,
como así también otros relacionados con ellos, como temores
a las multitudes (incluyendo comercios con muchos clientes,
centros públicos en los que circulan gran cantidad de personas,
etc.). Este cuadro se enmarca conjuntamente con la idea de
dificultad para poder escapar inmediatamente a un lugar seguro
(por lo general el hogar). Fenomenológicamente es común un
rasgo característico consistente en una manifiesta vivencia
de la falta de una salida inmediata del lugar donde se encuentre.
La mayor parte de los afectados son mujeres y el trastorno
comienza en general al principio de la vida adulta. Suele
ser progresivo, llegando a incapacitar seriamente a quién
padece de esta psicopatología.
Perspectiva
psicoanalítica
La
fobia es una formación defensiva que transforma la angustia
en miedo, concentrándose el sujeto en un objeto específico.
Según J. Lacan, esta defensa se pone en evidencia frente a
la estructural falla simbólica de la función paterna (no del
padre). La intervención clínica del psicoanálisis no apunta
a desensibilizar al sujeto ni a explicarle las causas de sus
padecimientos, sino que intenta brindar un espacio de análisis
para abordar las significaciones anudadas al objeto fobígeno.
El
psicoanálisis aborda también la fobia como histeria de angustia
(para diferenciarla de la histeria de conversión) pero
no deja de referirse simplemente al término fobia. Así desconfía
de las terapéuticas que intentan agrupar a las personas según
los objetos fobígenos (trenes, aviones, perros, altura, comidas,
etc) sino que considera a la fobia como un síntoma estructural.
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