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La
disfunción eréctil es considerada por el manual para los trastornos
mentales DSM-IV como “Trastorno de la erección en el varón”
dentro de los “trastornos sexuales" enmarcado a su vez
en la clasificación mayor de “trastornos sexuales y de la
identidad sexual”. El manual la define como la incapacidad
persistente o recurrente para obtener o mantener una erección
apropiada hasta el final de la actividad sexual, provocando
un malestar acusado o dificultades de relación interpersonal.
No se debe a la presencia de otro trastorno ni es debido a
los efectos de sustancias o enfermedad médica.
Masters
y Johnson definieron la Disfunción eréctil como la incapacidad
de alcanzar o mantener una erección bastante firme para realizar
el coito. Se considera que aproximadamente la mitad de los
hombres han sufrido algún periodo de disfunción eréctil, aunque
esta haya sido de forma transitoria. Solo cobra importancia
cuando ocurre al menos en un 25% de las ocasiones, considerándose
dentro de la normalidad la aparición esporádica.
Al
igual que otros trastornos se observa gran variedad, y puede
experimentarse frente a ciertas situaciones, o resultar total
o parcial (presentándose una erección parcial, pero insuficiente
para el coito). la referencia a una disfunción situacional
de la erección, es cuando se puede obtener la misma con la
masturbación, pero experimentarse dificultades con una pareja
o perder la erección cuando va a intentar la penetración,
etc. Lo que evidenciaría causales psicológicas y no orgánicas.
Es
claro que la disfunción eréctil, por su amplia difusión es
abordada por casi todo el ambiente psi. Al igual que con otras
entidades clínicas, son muy diversos los posicionamientos
de tratamiento e intervención.
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