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Definición
y concepción básica ¿qué es el conductismo?
No
hay unanimidad de criterios al denominar al conductismo o
a la terapia conductista. En general no se la considera una
escuela psicológica sino más bien como una orientación clínica,
que se enriquece con otras concepciones. La historia de esta
terapia ha evolucionado bastante por lo que hoy sería difícil
que una persona se autodefina como un conductista puro o clásico.
Por esta razón otros autores no conductistas llaman a los
continuadores de los lineamientos conductistas como “neo-conductistas”,
pero esto tampoco satisface a los protagonistas.
Cuando
se habla de conductismo aparece una referencia a palabras
tales como “estímulo” “respuesta” “refuerzo”, “aprendizaje”
lo que suele dar la idea de un esquema de razonamiento acotado
y calculador. Pero ese tipo de palabras se convierten en un
metalenguaje científico sumamente útil para comprender la
psicología. Actualmente nadie acotaría la terapéutica solamente
esos ordenadores teóricos, hasta los clínicos que se definen
como conductistas usan esos elementos como punto de partida,
pero nunca se pierde de vista la importancia interpersonal
entre el paciente y el terapeuta, ni la vida interior de un
ser humano, ni otros elementos, técnicas, teorías, inventivas
que sirven para la tarea terapéutica. En este sentido, en
los comienzos del conductismo se desechaba lo cognitivo, pero
actualmente se acepta su importancia y se intenta modificar
la rotulación cognitiva (expectativas, creencias actitudes)
para reestructurar las creencias irracionales del cliente
buscando romper los marcos de referencia que pueden ser desadaptativos.
Frente
a determinados estímulos, se puede mostrar un repertorio conductual
adecuado pero puede responderse erróneamente a otros. Un ejemplo
común al respecto es cuando un padre entrena sin quererlo
a su hijo en algún tipo de estímulo discriminatorio inadecuado,
por ejemplo cuando afirma sobre su hijo que este solo le hace
caso cuando se le grita. En este proceso, aunque las respuestas
estén bien aprendidas, suelen ser desadaptativas. Para modificarlas
se elabora un plan con respuestas potenciales ante un problema
dado. Ocurre que el hábito que se quiere cambiar, es
una conducta que en determinados casos se convierte o se constituye
directamente como desadaptativa.
Es
importante estructurar la terapia con el cliente, describir
el modo de aprendizaje social de la conducta desadaptativa,
explicar en que consiste el tratamiento, cuales son las etapas
etc.
El
objetivo se convierte en la modificación de las conductas,
y es clave determinar claramente este y otros objetivos, es
decir cuales son las conductas desadaptativas que deben modificarse.
En
primer lugar se prepara al cliente sobre los lineamientos
de un tratamiento, luego se seleccionan situaciones conflictivas
que se deben cambiar en las cuales se evidencia la problemática
a tratar, para esto primero se llega a imaginar situaciones
interpersonales en el consultorio, luego a simular estas circunstancias
probando una modificatoria de la conducta propiamente dicha,
para poder lograr paulatinamente el desempeño de nuevas conductas
frente a situaciones reales. Más tarde se insistirá en la
llamada “exposición en vivo”, que es la exposición gradual
a situaciones análogas a las que fueron tratadas durante la
desensibilización imaginaria. Se busca así un nuevo desempeño
frente a un nuevo rol en situaciones reales, al seguir con
éxito una pauta formulada en el consultorio, pero ahora ensayada
en vivo.
Hay
que tener en cuenta que en las conductas aparecen refuerzos,
que es cuando un acontecimiento acrecienta la posibilidad
de la conducta a la que sigue. Hay refuerzos positivos y negativos
(si disminuye la probabilidad de la conductas que continúa).
En el consultorio se pautan cuales son los refuerzos positivos
y cuales los negativos, como llegar a condicionar mediante
estos refuerzos la evitación de conductas desadaptativas y
el fomento de otras que no lo son.
Es
común que los clientes se manejen dentro de un contexto de
“autoconcepto negativo”, lo que constituye una actitud negativa
respecto a la propia conducta. Por ello se debe trabajar en
la eficacia de las conductas de interrelación del cliente.
En este sentido la falta de asertividad, suele implicar un
déficit conductual adecuado, por lo que se utilizan técnicas
para fomentarla, y crear un marco social más favorable.
Es
claro que el terapeuta influye de manera significativa durante
las sesiones de terapia, se pasa de operar en primer lugar
en un ambiente controlado (por ejemplo el consultorio) para
llegar a una aplicabilidad significativa en la vida del cliente,
mediante un condicionamiento operante en el ámbito interpersonal.
Una
de las técnicas empleadas es la utilización de metodologías
de relajación. Esta actitud se basa en la concepción que los
pensamientos y sentimientos tienen una localización en lo
muscular. Por lo tanto el entrenamiento de la relajación reduce
la ansiedad. Se persigue así la llamada “desencibilización
sistemática” para reducir la ansiedad injustificada ante ciertas
situaciones, con la consigna de relajarse ante la aparición
de tensión.
La
terapia conductista se centra en el presente del sujeto, aunque
no niega el pasado ni lo descarta, pero considera que ese
pasado no continúa siendo activo en el presente de un paciente,
aunque reconoce la importancia de las experiencias de aprendizaje
previas.
Por
el contrario de escuelas como las de C. Rogers, que plantean
el autocontrol y la “no dirección” del cliente, el conductismo
cree que si alguien requiere ayuda es porque necesita intervenciones
terapéuticas dirigidas y sistemáticas, que deberán realizarse
basadas en la inventiva profesional.
Concepto
de caja negra
la
lectura pragmática de Watzlawick et al. (1965) da lugar, paradójicamente,
a una versión interaccional de la "caja negra" del
conductismo. De hecho, el grupo de Palo Alto reivindica explícitamente
el concepto de caja negra y afirman que: Si bien es cierto
que algunas relaciones permiten hacer deducciones con respecto
a lo que "realmente" sucede en el interior de la
caja, tal conocimiento no resulta esencial para estudiar la
función del aparato dentro del sistema más amplio del que
forma parte (Watzlawick et al., 1965, p. 44).
Toda
esta información fue extraída desde diferentes ámbitos pero
principalmente de “Técnicas terapéuticas conductistas”de M.R.Goldfried
y g.C. Davison Editorial Paidos, Barcelona 1981).
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