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Catálogo de Trastornos DSM-IV

Anorgasmia

Ansiedad y Depresión

Ataques de Pánico

Autismo

Brote Psicótico

Bulimia y Anorexia

Depresión y Ansiedad

Discapacidades Motoras

Disfunción en la Erección

Diversas Problemáticas Sexuales

Dolor en el coito

Enuresis

Esquizofrenia

Estrés

Eyaculación Precoz

Fetichismo

Fobia Social

Fobias

Hipocondría

Histeria

Melancolía

Neurosis

Neurosis Obsesiva

Obesidad

Paidofilia

Paranoia

Pérdida del Deseo Sexual

Perversiones

Problemas de Aprendizaje

Problemas de Conducta

Psicosis

Sadomasoquismo

Síndrome del Niño Hiperactivo

Sueño

Suicidio

Trastornos de Adaptación

Trastorno Obsesivo Compulsivo

Trastornos Bipolares

Travestismo

Vaginismo

Violencia Familiar

Otras Parafilias
Pedofilia
Voyeurismo

 

Anorgasmia

El término anorgasmia presenta no pocas dificultades, pero es válida su utilización debido a su amplia difusión. Se la define como la inhibición recurrente y persistente del orgasmo, manifestada por su ausencia tras una fase de excitación normal y producida a través de una estimulación que pueda considerarse adecuada. Cabe diferenciar entonces este término de anorgasmia solo para estos casos y los referidos a la sexualidad en la mujer. El manual de los trastornos mentales DSM-IV no la nombra específicamente, porque se refiere a otro tipo de clasificaciones más abarcativas que la incluirían. Así se refiere a los trastornos orgánicos, y dentro de ellos al "trastorno orgánico femenino" y a su vez dentro de otra categorización más abarcativa:"trastornos sexuales y de la identidad sexual".

 

La sexología distingue la anorgasmia primaria, referida a mujeres que jamás han experimentado un orgasmo (ni siquiera por medio de la masturbación); y la anorgasmia secundaria, referida a las mujeres que han tenido orgasmos, pero dejaron de experimentarlos.

 

Cuando esta situación se da permanentemente se la considera anorgasmia absoluta; pero si es posible alcanzar el orgasmo en algunas circunstancias se la considera anorgasmia situacional.

 

Para la sexología clásica las causales pueden rastrearse como físicas (5%de los casos) o psicológicas (95% de los casos). Entre el primer grupo estás las causantes fisiológicas o médicas (contracciones reflejas de ciertos músculos localizados en la zona vaginal), enfermedades, traumatismos o ingesta de sustancias. En el grupo de causales psicológicas resultaría interminable una descripción totalizadora, pero se destacan los problemas de pareja (temor al abandono, o a la afirmación de la independencia personal, sentimiento relacionados con la culpa por el placer sexual, motivos educacionales, culturales, sociales, falta de conocimientos sexuales y del funcionamiento del propio cuerpo, ansiedad, depresión, estrés, etc.)

 

El aspecto psicológico presenta innumerables enfoques, en este sentido el psicoanálisis solo le concede un síntoma fenomenológico y no una entidad psicopatológica independiente. Así la no experimentación del orgasmo remite a al campo subjetivo difícilmente asimilable a una causa directa. De esta manera no se podría decir a tal causa le corresponde una situación de anorgasmia, sino que en todo caso el trabajo sobre la queja de la paciente remitirá a un universo subjetivo que permitirá a un posterior alivio.

 

Algunos enfoques psicológicos o sexológicos procuran eliminar las actitudes negativas y prejuicios en torno a la sexualidad en general, y al orgasmo en particular, mediante una programación de trabajos tendientes a intervenir en cuanto a las disposición sexual, la relación con la pareja, la relajación, la realización de ejercitaciones, y el aprendizaje, con el fin que la mujer pueda disfrutar de su cuerpo.

 

Desde cualquier lectura teórica, la anorgasmia es tratable con una eficacia elevada en comparación a otras problemáticas sexuales.

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